¿La mala vecindad? Cuando más de dos países sudamericanos están involucrados en una misma noticia, solemos esperar puras broncas. Más o menos predecibles. El clásico Uruguay vs Argentina; la mecha siempre candente entre Colombia y Ecuador; los últimos tacles de Bolivia al Perú, y Chile contra todos los anteriores. Pero esta vez, en un alto a las patadas, los últimos seis países se unen para postular al Qhapac Ñam, o Camino Inca, como Patrimonio Mundial de la Humanidad.
"Entregaremos el expediente técnico a la Unesco el próximo año", adelantó Cecilia Bákula, directora del INC. Para ello, la funcionaria peruana y sus homólogos vecinos se reunirán en Lima, del 20 al 23 de este mes, a fin de elaborar una estrategia común. La coalición recibe el nombre de la Reunión de Comités Nacionales y el resultado de su labor se conocerá en 2011, cuando la Unesco decida a qué nuevos legados incluye en su acariciada lista de patrimonio mundial de la humanidad.
Buen paso
El Qhapaq Ñan es una compleja red vial de 53 mil km, que los incas construyeron sobre la imposible geografía andina para unir al centro del Tahuantinsuyo con todos sus rincones, en los actuales territorios de Ecuador, Colombia, Argentina, Bolivia y Chile.
Hasta el momento, se ha seleccionado cuatro tramos dentro del Perú, y otros dos tramos en conjunto con Bolivia y Ecuador: Aypate-Chamanal-San José-Las Limas y Cusco -Desaguadero-La Paz.
Esta postulación del Qhapaq Ñan como Patrimonio de la Humanidad se inició en 2001, cuando Perú presentó el legado de manera individual. Felizmente, eso no desató otra guerra del pisco, y más bien logró que los hermanitos se tomen de la mano. Integrar fue la consigna desde el principio, desde que el ñam se empezó a andar.
Vean parte del Qhapac Ñam:
Con anuncios como estos es que pensamos que no todo está perdido en eso de la unión sudamericana. Tantos intentos han sido echados al tacho y el actual escenario político no es el mejor para proponer algo nuevo. Sin embargo, los gobiernos deben ser concientes de que el futuro solo debe verse por el mismo camino, que hoy podría ser el del Qhapaq Ñan, pero que no es otro que el de la unión.